Antonio Manuel, consultor avanzado.

Antonio Manuel es un humilde trabajador, autodenominado consultor, que trabaja como asesor de muchas materias, aunque realmente lo hace en la venta de humo. Como buen freelance que en esencialmente es, trabaja por su cuenta, buscando trabajo como puede. Va armado sólo con su móvil, y con eso es lo que sale a buscar clientes. Así lo ha hecho siempre y así lo sigue haciendo ahora.

Pero Antonio Manuel, que es perspicaz como un zorro, se ha dado cuenta de que le toman como un comercial de pacotilla. Y como quiere huir de eso, decide construir una IMAGEN.

Lo primero que tiene claro es que necesita una marca de empresa. Eso no le supone un gran problema, porque Antonio Manuel es especialmente creativo. En segundo lugar, necesita un número fijo de contacto para su empresa, ya que tiene sólo el móvil. La experiencia ya le hacía intuirlo, pero algunos clientes se lo confirman “Antonio Manuel, no da la misma confianza llamar a una empresa y que el teléfono de contacto sea un móvil que llamar a un fijo”. A Antonio Manuel le pareció que llevaban mucha razón.

Inicialmente, un compañero comercial le contó a Antonio Manuel que muchas compañías telefónicas le asociarían a su número móvil un número fijo. Este fijo le costaría sólo unos 10 euros, y le permitiría ofrecer un fijo y recibir en su número móvil. Pero, entonces, Antonio Manuel descubrió la posibilidad de una centralita virtual.

Con la centralita virtual, Antonio Manuel tendría un número fijo de contacto y recibiría las llamadas en su móvil sin ningún tipo de coste de desvío. Además, podría ofrecer la imagen que él quisiera; desde una locución de bienvenida en diferentes idiomas, hasta un menú de opciones con departamentos “ficticios” que desviarán siempre a su único móvil. Pero no era todo, también pudo establecer un horario para que nadie pudiera contactarle directamente los fines de semana, o a partir de las 9 de la noche, tiempo que insobornablemente dedicaba, abnegado, a su familia.

Por si fuera poco, Antonio Manuel descubrió que podía hacer llamadas salientes propagando ese número fijo, de forma que sólo dejaba que los clientes que él quisiera conocieran su verdadero teléfono móvil; para el resto, ofrecía un número fijo para que llamaran a la centralita.

Y fue así como Antonio Manuel pasó de ser un freelance a un auténtico consultor: su imagen era su negocio, tan sólo por 16 euros al mes.