Ernesto el panadero

Ernesto es un próspero empresario, de eso no hay ninguna duda. El día que decidió abrir su primera panadería, jamás pensó que conseguiría hacer a su pueblo famoso por el pan que el mismo comenzó amasando. Algunos años después, la panadería es toda una institución en la zona, contando con cuatro establecimientos independientes en diferentes zonas del pueblo.

El éxito es tal que los pedidos se acumulan; no sólo cuenta con los vecinos como principales clientes, sino que casi se podría decir que abastece a todos los bares y restaurantes de la zona con su pan. De modo que es habitual que una única persona esté casi todo el día atendiendo al teléfono para recibir llamadas con nuevos pedidos.

Y aquí surgen las complicaciones. Las panaderías fueron naciendo a medida que el propio negocio crecía. Cada una tiene su propio número de teléfono y para los clientes es siempre un lío. A veces una panadería está a tope y le remiten a otra, con un número diferente y los pedidos acaban cruzándose de tal forma que es una auténtico quebradero de cabeza tanto para los clientes como para las propias panaderías.

Una buena mañana, Ernesto, ávido buscador en internet, encuentra la que se antoja como solución perfecta: un único número virtual. Lo de virtual le produce cierto reparo al principio, pero parece que económicamente es muy atractivo. Tras informarse, comprueba que podrá integrar dentro de un único número fijo, los cuatro teléfonos fijos de cada una de las panaderías. “Excelente”, piensa Ernesto. La idea es incluir un menú de opciones inicial que reparta las llamadas adecuadamente entre las diferentes panaderías: “si quiere hablar con panadería norte, pulse 1…”

Por si fuera poco, Ernesto descubre que será posible hacer transferencias de llamadas entre las diferentes panaderías; de esta forma, si algún llamante se equivoca o la propia panadería, por estar saturada, le conviene, podrán hacer transferencias de llamadas entre los 4 centros  de trabajo.

Una solución de éxito por sólo 5,99 euros al mes.