Marta es una joven emprendedora en el mundo de la moda. Después de crear su propia marca y de abrir por fin un pequeño estudio-taller, ha empezado ha confeccionar junto con sus empleados la primera línea de ropa de la marca.

Al tratarse de una nueva marca y de ser una chica joven, no dispone de mucho dinero, por lo que necesitan buscar financiación continuamente. Ahora mismo Marta concentra todas esas llamadas entre su móvil y el fijo de la oficina, pero ahora que la marca empieza a tomar valor las llamadas son cada vez más recurrentes. A pesar de tratarse del teléfono personal de Marta, el resto de trabajadores tratan de ayudarla y responden a muchas de las llamadas que llegan, se relacionen o no con su campo de acción.

Al borde de un ataque al corazón por el estrés de abrir una empresa por primera vez, de tener que gestionar muchas cosas que no sabe muy bien como hacer y además, tener que estar constantemente pendiente del teléfono, se pone a buscar una información a sus problemas. Y la encuentra.

En un rinconcito de Internet encuentra la que parece ser la solución a sus problemas: una centralita virtual. El servicio se presenta como si fuera una salvación, ya que además de darle la solución, es mucho más económico de lo que pensaba que sería, sólo por 24€ al mes. Decide entonces comentarlo con sus compañeros de la oficina, para discutir la configuración y una vez habilitado el servicio, el cambio es completo.

Las llamadas que antes se recibían en un solo teléfono, ahora se reciben en 5, que son las 5 extensiones de la empresa (cada uno de los móviles de los trabajadores). Al añadir un menú de opciones, las personas que llamen pueden elegir a que extensión dirigirse, en función de la temática de la llamada. Así, cuando el que llama quiere dirigirse, por ejemplo, al departamento de comunicación de la empresa, podrá elegirlo en el menú de opciones del inicio de la llamada. Supone muy poco esfuerzo por parte del que realiza la llamada y simplifica mucho la jornada de Marta, que ahora puede dedicarse a lo que realmente le corresponde, sin tener que hacer las veces de telefonista.