Serafín el churrero

Serafín tiene 37 años y ha conseguido sacar adelante su idea de negocio: hacer churros. En la empresa de Serafín los churros se hacen de una forma muy especial; tanto es así, que han prosperado lo suficiente para tener a 8 personas trabajando allí: una persona que se encarga de la administración, otras dos en la gestión comercial con clientes y proveedores, otra en gerencia que, como no puede ser de otro modo, ayuda a Serafín, además de 4 personas que tienen en la fábrica.

Serafín estaba un poco harto del teléfono que tenían allí. No es que fuera uno de los de ruedecilla precisamente, pero entre las llamadas que hacían y las que recibían constantemente los comerciales, las llamadas de clientes y alguna gestión que hacían desde administración, era casi imposible que el teléfono estuviera libre en algún momento.

Serafín no se consideraba experto en nada –excepto en hacer churros – pero sabía de buena tinta que estaban perdiendo llamadas a gogó, y esta mala comunicación con los clientes amenazaba con destrozar su negocio.

Serafín pensó que sería una buena idea contratar unos móviles de empresa, porque les daría total autonomía, especialmente a él y a los comerciales que debían salir y entrar de la oficina continuamente. Esto solucionó –aunque parcialmente – el problema del bloqueo en la línea de teléfono, ya que los comerciales empezaron a realizar llamadas desde los móviles, aunque aún estaba la cuestión de la gestión de las llamadas que recibían.

Serafín supo, poco después, que los comerciales empezaron a quejarse sobre las llamadas que recibían constantemente en el móvil, a cualquier hora. Los clientes decían que sólo llamaban al mismo número que a su vez les había llamado.

Serafín no sabía qué hacer y, como se hace con las recetas de los buenos churros, escribió cuáles eran los ingredientes que necesitaban:

–          Integrar todos los departamentos el único número de la empresa, incluso a la propia fábrica.

–          Conseguir que los comerciales llamen bajo el número de la empresa y no el de su móvil.

–          Aprovechar los móviles que tenían ya, para no duplicar costes.

–          Rastrear todas las llamadas que recibía la empresa, para no perder a ningún cliente.

–          Ofrecer una imagen de gran empresa.

Serafín aún no lo sabía, pero les vendría muy bien una solución de centralita virtual con fonvirtual.

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