¿Qué NO hacer?

Incidiendo nuevamente en la temática propuesta en el último post, en ocasiones nos encontramos en una situación en la que tenemos que elegir un nuevo número para nuestra empresa, ya sea porque nos lanzamos nuestra idea, porque queremos reiniciarlo todo o porque decidimos dar un paso más y expandirnos a otros lugares. Aquí algunos consejos:

No elija números 900. En la búsqueda de ofrecer una imagen de presencia nacional, son muchos los empresarios que optan por la alternativa de poner como teléfono de contacto un número 9xx. En el caso del 900, se piensa que fomentará el tráfico de llamadas, aumentando en consecuencia nuestros clientes potenciales. En la actualidad, la mayoría de los usuarios cuentan con llamadas gratis a fijos nacionales, de modo que no existe ahorro entre llamar a un número 900 o hacerlo a un geográfico. Sin embargo, para la empresa que sostiene el 900 sí hay una diferencia: deberá hacer frente al pago de la llamada, suponiendo con toda seguridad una mala decisión para la mayoría de las empresas.

No elija números 902. Con el mismo fundamento que con los números 900, muchas empresas se dejan seducir por los números 902 e intentan desmarcarse de los fijos nacionales porque consideran que siempre ofrecerán una imagen territorial, en lugar de la presencia nacional que sí da un número 902. En este caso, la razón es la contraria a la que se argumenta con el número 900. Los llamantes – los potenciales clientes y proveedores- se abstendrán de llamar a un número 902 porque casi ninguna tarifa incluye las llamadas a 902 como plana, incurriéndose en un sobrecoste que el llamante rara vez está dispuesto a soportar. Si la idea es empezar y generar negocio, definitivamente el 902 es una malísima opción para el empresario.

En estos dos casos, si lo que se intenta es mostrar una imagen de presencia nacional, siempre podrá encontrar una buena solución en un número con prefijo 91 que, aún siendo de Madrid, proyecta imagen de empresa nacional.