El museo de los fracasos

En esta vida, parece ser que fracasar es una de las premisas obligatorias antes de triunfar. Ya lo dijo Henry Ford hace un tiempo;

“El fracaso es solo la oportunidad de comenzar de nuevo de forma más inteligente.”

Esta cita de Henry Ford posiblemente fue la que hizo que una joven sueca decidiera llevar a cabo en su país el Museo de los fracasos.

El museo de los fracasos es un espacio situado en Suecia en el que se encuentran recogidos una amplia lista compuesta por una variedad de inventos como bebidas, juegos o dispositivos que han fracasado a lo largo de la historia. En este museo, los usuarios pueden encontrar una gran cantidad de ideas, innovaciones y brainstorming de los inventos que peores resultado han tenido.

Requisitos para aparecer en el museo

El museo actualmente cuenta con unas 70 exposiciones. Los requisitos para formar parte del museo son dos; innovación y fracaso.

  • Innovación: Cambio que se introduce en algo y que supone una novedad.
  • Fracaso: Resultado adverso en una cosa que se esperaba sucediese bien.

Aprender de los errores debe ser una condición obligatoria. Para ello es necesario dar a conocer los errores, ya que si estos se encontrasen olvidados sería mucho más fácil recaer en ellos.

Innovaciones tecnológicas que terminaron fracasando

  • Apple Newton

Fue un dispositivo móvil que salió al mercado en 1993 y cuya característica principal consistía en el uso de una pantalla táctil. A pesar de que el Apple Newton resultó un fracaso en su inicio, este fue uno de los primeros dispositivos móviles en incorporar este tipo de pantalla. Viendo la forma de la que ha evolucionado la tecnología y comparándolo con el actual iPhone 7 de Apple, aunque el Apple Newton no dejó de ser un fracaso, a la larga se puede considerar que sirvió de base para futuras innovaciones con un más que considerable éxito mundial.

 

  • CuteCat

La electrónica y el consumo no es algo reciente, se trata de algo que ya venía abriendo paso desde los años 90.

Llama la atención una idea originada durante esos años en los que se creó un escáner de códigos cuya funcionalidad era similar a la de los códigos de barra. Lo llamativo de este escáner es que servía para abrir direcciones de internet, evitando así el hecho de tener que teclearlas.

Pese a que se repartieron gratuitamente millones de unidades gratuitas entre la población, estos no terminaron siendo usados. Finalmente, esta innovación tecnológica pasó a formar parte de una lista de las peores innovaciones.