Con la crisis económica que ha afectado a nuestro país en los últimos años, muchas personas decidieron iniciar una nueva aventura en lo que respecta los negocios. De tal manera que, muchos han optado por emprender y crear su propio negocio.

En periodos de rigidez el emprendimiento es una buena alternativa para poder crear empleo y superar las dificultades que la crisis conlleva.
Los emprendedores obtienen una independencia y llevan a cabo el lanzamiento de una nueva idea al mercado. De ahí que deben aportar un concepto innovador que les confiera una ventaja competitiva.

Emprendimiento e innovación son dos conceptos relacionados, en el sentido de que un emprendedor ha de saber marcar la diferencia frente a los competidores con el concepto o idea que aporta, la cuestión no es inventar un nuevo producto. A veces con simples detalles se puede comercializar un producto o servicio que tenga un interés relevante.

Al mismo tiempo, abandonar un empleo donde el sueldo es fijo puede suponer a veces un riesgo enorme ya que no se dispone de certeza de éxito en un determinado proyecto, pero a la vez el emprendimiento requiere un esfuerzo superior al realizado por las empresas que ya existen y ejercen en el mercado. Básicamente es por el desconocimiento que se tiene del mercado.

Es por esta razón que el éxito de un nuevo proyecto dependerá entre otras cosas de un estudio de mercado que el emprendedor ha de realizar antes de lanzarse en el proyecto.

Muchas veces el miedo al fracaso puede frenar el avance en un determinado proyecto o trabajo, es por ello que siempre hay que tener en cuenta que, todos aquellos emprendedores que han aparecido a lo largo de la historia han tenido que innovar con la creación de cosas que anteriormente existían. El ser humano tiene necesidades que muchas veces desconoce, de ahí que a veces basta con observar y analizar aquello que no satisface por completo nuestras expectativas para poder aportar una idea innovador