Hace unos días, El Economista publicaba la noticia de que frente a la caída estrepitosa que están sufriendo las compañías de teléfono más conocidas, las operadoras móviles virtuales (OMV) crecen como la espuma.

Si hablamos de cifras, las empresas telefónicas más famosas de nuestro país en conjunto, perdieron unos 230.000 contratos de líneas móviles, mientras que las compañías OMV sumaron unas 99.000 nuevas altas.

Parece ser que, a pesar de que las OMV utilicen las redes de esas telefónicas para poder dar su servicio virtual, son éstas las que están consiguiendo convencer a los clientes, que abandonan sus antiguos contratos y se cambian de bando, hacia un futuro comunicativo virtual.

Y es que no es de extrañar este cambio de  tendencia cuando sabemos que las denuncias interpuestas a las operadoras telefónicas son más cada día, y que a pesar de todo, los problemas que provocan continúan sin resolverse. Orange y Vodafone se disputan el primer puesto en la lista de telefónicas más demandadas por los usuarios, y parece que por el momento, ninguna de las dos abandonará el podio.

Actualmente, muchas son las empresas que están cambiando sus normas con la idea de reducir el descontento de los clientes ahora que reconocen a las operadoras móviles virtuales como una amenaza real. Siguiendo esa línea, Movistar y Vodafone ya han anunciado que eliminarán los compromisos de permanencia de los contratos que se realicen desde el momento en el que se tomó la decisión. Y eso no es todo, también comienzan a liberar los terminales móviles que venden e incluso parece que podría haber una vuelta a los móviles “gratuitos”.

Todas estas medidas surgen de ese temor a la competencia feroz que acaba de surgir. Y es que era inevitable que surgiera una optativa a las operadoras tradicionales, una nueva opción que se adapte mejor a las exigencias y los deseos de los consumidores, que son los que finalmente van a decidir si prefieren un servicio o otro. Las condiciones de las OMV son más flexibles y presentan más ventajas que las habituales, y en muchos casos, el servicio es mucho más económico. Y no sólo para los clientes particulares, sino también para las empresas, que manejan un mayor tráfico de llamadas y que necesitan más líneas para abarcar todo el ancho de la empresa y todas las llamadas que reciben.