Grabar conversaciones

Grabar conversaciones

En un momento donde el recelo por la privacidad y la protección de los datos de empresas y usuarios están al orden del día, la línea de la legalidad entre la privacidad y grabar conversaciones para su uso o aprovechamiento en nuestro negocio, está cada vez más difuminada.

Existe una idea inicial – casi tan extendida como generalmente errónea – sobre la obligatoriedad de prevenir en el comienzo de la llamada sobre la intención de grabar conversaciones. Ateniéndonos a una interpretación literal de la (escasa) legislación vigente y a una cada vez más abundante jurisprudencia, no existe una obligación como tal.

En este sentido, deben considerarse determinadas circunstancias para que pueda habilitarse el grabar conversaciones de una forma totalmente legal. Como sucede en la tutela de cualquier derecho subjetivo, hay que estar a la finalidad de las posibles actuaciones que eventualmente puedan menoscabar el derecho en cuestión. Esto es, el grabar conversaciones podrá encuadrarse o no dentro de la legalidad según el uso que se dé posteriormente a la misma. Sin entrar en aspectos abstractos y puramente doctrinales sobre cómo se estaría vulnerando el derecho a la intimidad al grabar conversaciones, sí es cierto que esas conversaciones no podrán utilizarse, oponerse como prueba o, en sentido amplio, disponerse de las mismas si la otra parte no fue previamente advertida.

Es decir, una empresa que decida grabar conversaciones con sus clientes, proveedores o simples llamantes, sin haber advertido previamente de que lo estaba haciendo y, eventualmente, albergue la intención de emplearlas contra ellos o como simple medio de prueba, estaría incumpliendo de pleno lo previsto en la legalidad vigente. Es necesario, por tanto, que exista un consentimiento de la otra parte, pudiendo consistir simplemente en una aceptación aquiescente del grabado al continuar con la conversación tras saber que se dispone a grabarse o incluso de su consentimiento expreso.

Entonces ¿Grabar conversaciones es legal?

En los casos en los que el grabado no es advertido, si hacemos una interpretación sensu contrario de todo lo dicho hasta ahora, cabría pensar que no sería necesario considerar el consentimiento del grabado como elemento ad valorem para grabar conversaciones; evidentemente, la legalidad de esta grabación esta sujeta a la dimensión finalista que se le dé a la grabación, de suerte que en resumidas cuentas, se encuadrará dentro de la legalidad aquella grabación que no exponga de modo alguno la intimidad del llamante.

En la práctica, una empresa puede grabar conversaciones sin advertirlo y utilizar esas grabaciones para rescatar posteriormente fragmentos de la conversación, simplemente para poder recoger información de la forma más exacta posible. “¿De cuántos metros me dijo el cliente que eran las tierras?”, “¿El cliente lo quería con urgencia o no?”. El poder volver sobre estas conversaciones para repasar y reciclar detalles con una finalidad únicamente constatatoria, en principio no habría de suponer vulneración alguno lo dispuesto por la legislación.

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